Un médico recibe a un paciente, que se queja de estar muy pero muy agotado y ojeroso. Luego de revisarlo, y sin encontrar nada en especial, el profesional comienza el interrogatorio.
—¿Usted come bien?
—Sí.
—¿Va bien de cuerpo?
—Sí.
—¿Duerme bien?
—Sí.
—¿Es casado?
—Sí.
—Con su mujer, ¿todo bien?
—Sí, todo bien. Tres veces por día, infaltable.
—Caramba, qué bien. No muchos pueden decir lo mismo.
—Bueno, eso no es todo. Tengo una amiguita.
—Ajá. ¿Tiene relaciones?
—Tres veces por día, llueva o truene.
—Caramba. Ya van seis.
—Espere, doctor. Tengo una secretaria muy buena…
—¿Y también con ella?
—Tres veces por día. Eso sí, de lunes a viernes.
—Ajá. ¿Eso es todo?
—Casi todo. En casa tengo una vecinita. La pobre es viuda, está sola…
—Y usted…
—Tres veces por día, sin falta.
—¡Pero hombre! —dijo el médico—. Yo ya tengo la causa de su problema de agotamiento. Es más que obvio: ¡usted tiene demasiadas relaciones sexuales!
—Menos mal, doctor, me saca un peso de encima. ¡Yo pensé que era por la paja!
vía litvin, muy recomendado!!!



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